AGENDA POLITICA

 

[Jorge Jesús de la Cruz]

* Los Delfines no garantizan triunfo

* Sin éxito los candidatos de línea

En las elecciones del 2016 en varios estados de la República la población dio una muestra de que los delfines y los candidatos de línea no representan garantía de triunfo, al negarles con su voto la oportunidad de ganar y ser más de lo mismo de quienes los impusieron en las candidaturas.

En Veracruz, Javier Duarte sintiéndose amo y señor de los destinos de esa entidad, impuso a Héctor Yunes Landa, para la elección de julio del 2016, nunca pudo hacer que ganará, pese al enorme derroche realizado, ofendiendo la inteligencia de los votantes, considerando que por esas dádivas, seguirían votando por el PRI.

Hoy el estado vecino lo gobierna Miguel Ángel Yunes, los resultados si son buenos o no, ya se conocerán más adelante y Javier Duarte se encuentra en prisión, y no es precisamente por el desvio de muchos millones de pesos, sino por su terquedad de imponer a su delfín, gastando dinero que se fue a la basura. Esa es la razón por la que se encuentra encarcelado, no entendió que los candidatos de línea llevan el rechazo natural de los votantes.

En Quintana Roo, Roberto Borge Marín jugó a que no tenía candidato queriendo engañar a la clase política, y al final de cuentas decidió por su delfín, Mauricio Góngora Escalante, el resultado fue el mismo que en Veracruz y el mismo día. Los votantes rechazaron al delfín, siendo beneficiado Carlos Joaquín González, porque de los que habían en la boleta, era el menos peor de todos.

Beto Borge se encuentra corriendo la misma suerte que Javier Duarte, está encarcelado, no es por los millones de pesos que dicen se agenció en su administración, sino por haber llevado hasta el final el capricho de poner de candidato a su delfín y está pagando por ello. Se encuentra en Panamá, pronto deberá ser trasladado al país, cuanto tiempo quedará en prisión, eso es lo de menos, por mientras está pagando los excesos de poner candidato de línea.

En Chihuahua Cesar Duarte hizo lo mismo, contra todos y pese a todo, se inclinó por Enrique Serrano, la gente harta de no ver continuidad en una administración marcada por la opacidad, le dio el voto de confianza al panista Javier Corral Jurado. Hoy en día el ex gobernador es de los más buscados, está prófugo en los Estados Unidos, pero pronto va a caer preso.

Sirvan estos tres ejemplos para dar cuenta que esos excesos de gobernadores de querer imponer pese a que no tienen consenso y simpatías a sus delfines, o sus candidatos de línea. Una coincidencia que tienen Javier Duarte, Beto Borge y Cesar Duarte, es que son priístas.

Otro caso más de que los delfines no son confiables, llegan a una candidatura sin haberla caminado, mucho menos tienen compromiso con la sociedad, menos con los que conforman la estructura de su partido, se la deben solamente a su jefe y amigo, el gobernante. Hoy nada se sabe donde andan metidos Héctor Yunes Landa en Veracruz, Mauricio Góngora en Quintana Roo, Enrique Serrano en Chihuahua, fueron flor de un día.

En Tabasco afortunadamente no es el caso, ni gobierno priista tenemos, por el contrario, hay un gobernador demócrata, convencido de seguir generando cancha pareja a todos los participantes por la candidatura al gobierno y que se postule al que verdaderamente se encuentre mejor posicionado, quien tenga el mejor perfil para darle al Estado la posibilidad de seguir avanzando hacía el desarrollo. Y quien pretenda hacerse pasar como delfín o candidato de línea, que lo piense, va a perder, ya que los tabasqueños votarán por la persona, el proyecto, sustentado en una carrera política, seria, con resultados evidentes.

DE LA BITACORA.- Hay otra muestra de que un delfín no es leal. Sucedió en Chiapas a Pablo Salazar Mendiguchía, fue gobernador del 2000 al 2006, hizo una administración sobresaliente, fue el primer gobierno de alternancia en esa entidad, llegó en alianza de todos los partidos, a excepción del PRI, pero cometió un error, contra viento y marea impuso de candidato e hizo que ganará a Juan Sabines Guerrero. *** Mendiguchía decía que Sabines era su hijo, y que si alguien había en quien confiarle los destinos de Chiapas, no tenía dudas en esa decisión. No escuchó a nadie, hubo voces que le decían tuviera cuidado porque podría traicionarlo. *** Lo ocurrido es historia conocida, al asumir el Gobierno, Juan Sabines, lo primero que hizo fue realizar una persecución contra su mentor político, hasta encarcelarlo. Sus amigos, quienes siempre le dijeron seria traicionado, lo único que pudieron señalarle, fue que al menos remodeló el penal del Amate, a donde lo metieron preso durante una temporada. *** Hay que aprender de la historia, para no repetirla. Los delfines, y los candidatos de línea, son un lastre, solamente aparecen en temporadas electorales. Los tabasqueños saben que para tener un buen destino, deben votar por un político serio, probado en grandes retos. Ni políticos de ocasión, ni de temporada, tampoco candidatos delfines ni de línea. *** Solo así, a Tabasco le irá bien.

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