Sin Rodeos

[Por Fernando Hernández Gómez]
fdohernandezg@hotmail.com
PRI: ¿otra historia?
Seis millones 764 mil 615 militantes del PRI en las 32 entidades federativas –de éstos 155 mil 740 de Tabasco– fueron convocados para el domingo 11 a elegir con voto libre, directo y secreto a quienes conducirán los destinos de ese partido en su tercer periodo sexenal como opositor, hoy desplazado a la tercera posición como fuerza electoral del país.
Creo que a estas alturas –la tarde de domingo en que se redacta esta columna no hay resultados ni tendencias aún– no importa mucho si el ganador fue el campechano Alejandro Moreno Cárdenas o la yucateca Ivonne Ortega Pacheco, sino qué hará el ganador con la dirigencia partidista, hacia dónde conducirá al descalabrado y moribundo PRI.
¿Trabajarán los nuevos dirigentes a marchas forzadas para recomponer sus estructuras, recobrar la unidad y el fervor tricolor de su voto duro –¿queda?–, y atraer nuevos adeptos con miras a contiendas venideras, sobre todo las del 2021, o el Comité Ejecutivo Nacional será sólo un parapeto para designar candidatos y encarrilar al nuevo líder hacia la nominación presidencial del 2024?
En los planos nacional y estatal no se vislumbran expectativas favorables para el Revolucionario Institucional en los procesos electorales en puerta, debido a la desconfianza que le tienen los ciudadanos por su proclividad a las imposiciones en la designación de candidatos y dirigentes, y a la corrupción que llevan tatuada en su forma de actuar sus cuadros que ocupan cargos públicos.
Los últimos gobernantes emanados de sus filas –Enrique Peña Nieto, quien recobró la Presidencia de la República en 2012, y Andrés Granier Melo, que en 2007 llegó al gobierno de Tabasco con la más alta expectativa ciudadana– se encargaron de dar las últimas paladas de tierra sobre el féretro tricolor.
Un dato que ilustra cómo los tabasqueños que pertenecían al PRI lo han abandonado, lo dio a conocer el presidente de la Comisión Estatal de Procesos Internos, Freddy Priego Priego, quien precisó que en los últimos dos años más de 22 mil militantes se habrían afiliado a otros partidos políticos, tras los últimos procesos de verificación que realizó el INE. Con esto, el padrón del PRI que era de 165 mil militantes, quedó en 155 mil 740. (Telerreportaje, 10Ago.2019)
Habrá que acotar que estos 22 mil ciudadanos fueron borrados del padrón priista en virtud que sus nombres –según el INE– aparecieron en los de otros partidos. Si desertaron, fallecieron, no tienen su INE vigente, o se trata de homónimos, será una cuestión que deberán esclarecer el órgano electoral y el PRI. Y es que de acuerdo al dirigente estatal del tricolor, Pedro Gutiérrez Gutiérrez, son sólo 250 militantes que en los últimos dos años han presentado su renuncia, la mayoría después de las elecciones de 2018. (XEVA Noticias, 11Ago.2019)
Por cierto, Pedro Gutiérrez ventiló ayer que tres prominentes miembros del régimen morenista en Tabasco: Enrique Priego Oropeza, presidente del Tribunal Superior de Justicia; Jaime Lastra Bastar, fiscal general del Estado, y Guillermo Narváez Osorio, secretario de Educación, siguen perteneciendo al PRI o no han presentado la renuncia a sus filas. Quien sí dejó de pertenecer a ese partido es Mario Llergo Latournerie, secretario de Bienestar.
¿Qué pasará después de la elección interna de este domingo? El presidente del PRI en Tabasco remarcaba el sábado 10 que en este proceso los priistas “tienen la gran oportunidad de comenzar a escribir otra historia en la vida de nuestra organización, que acaba de cumplir 90 años, y que ha sido el principal arquitecto de las instituciones políticas y sociales que hoy nos rigen”.
Desde luego que la historia registra todo lo bueno y lo malo que ha hecho el PRI. Las instituciones de la República y el entramado legal que aún rige nuestra convivencia, son su legado. Pero también a este partido debemos el saqueo de la patria, el enriquecimiento indebido de quienes han llegado a cargos públicos, y el empobrecimiento de más de la mitad de los mexicanos por sus ineficaces políticas públicas y la inequitativa distribución de la riqueza nacional.
En fin, el miércoles 14, la Comisión Nacional de Procesos Internos integrará el cómputo de todo el país para dar a conocer los resultados definitivos, y el domingo 18 habrán de rendir protesta los nuevos dirigentes en su sede Insurgentes Norte, en la Ciudad de México. Y, la verdad, no importa mucho quien haya ganado, ni con cuántos votos.
Digo que no importa si acudieron los más de seis millones de militantes a votar, o una insignificante cifra de priistas –como se deduce de la baja afluencia ayer– que aún confían en que su partido es la mejor opción para gobernar este país; tampoco, si ganó Alejandro Moreno o Ivonne Ortega. Lo verdaderamente relevante será si los priistas están decididos a deshacerse de las viejas prácticas que lo han corroído, y si sus nuevos dirigentes están dispuestos a llevarlas cabo.
¿Se sacudirán los priistas la simulación, las imposiciones cupulares y esa subcultura de hacerse fraude entre ellos mismos, o seguirán escribiendo la misma historia hasta la extinción de su partido? Veremos.
AL GRANO
EN VIRTUD que debemos atender asuntos personales, esta columna dejará de publicarse las siguientes dos semanas… Nos leemos el lunes 26 de agosto, Dios mediante, Sin Rodeos…

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