{"id":268079,"date":"2026-10-31T23:58:00","date_gmt":"2026-11-01T05:58:00","guid":{"rendered":"http:\/\/vertienteglobal.com\/?p=268079"},"modified":"2026-11-01T07:22:20","modified_gmt":"2026-11-01T13:22:20","slug":"por-que-unos-disfrutan-del-miedo-en-halloween-y-otros-no","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/vertienteglobal.com\/?p=268079","title":{"rendered":"\u00bfPor qu\u00e9 unos disfrutan del miedo en Halloween y otros no?"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"twitterbutton\" style=\"float: right; padding-left: 5px;\"><a href=\"http:\/\/twitter.com\/share\" class=\"twitter-share-button\" data-count=\"horizontal\" data-text=\"\u00bfPor qu\u00e9 unos disfrutan del miedo en Halloween y otros no?\" data-via=\"https:\/\/twitter.com\/VertienteGloba1\" data-url=\"http:\/\/vertienteglobal.com\/?p=268079\" data-lang=\"es\" data-related=\"Informaci\u00f3n general:S\u00edguenos para que est\u00e9ss informado\"><\/a><\/div>\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"683\" src=\"http:\/\/vertienteglobal.com\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/205419.webp\" alt=\"\" class=\"wp-image-268080\" srcset=\"http:\/\/vertienteglobal.com\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/205419.webp 1024w, http:\/\/vertienteglobal.com\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/205419-300x200.webp 300w, http:\/\/vertienteglobal.com\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/205419-150x100.webp 150w, http:\/\/vertienteglobal.com\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/205419-768x512.webp 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>(Redacci\u00f3n)<\/p>\n\n\n\n<p>Cada octubre se repite la misma escena: personas que pagan por entrar en pasajes del terror o que se tapan los ojos en el cine para, segundos despu\u00e9s, echarse a re\u00edr<\/p>\n\n\n\n<p>Ciudad de M\u00e9xico 31 de octubre de 2026.-<span style=\"font-size: revert; color: initial;\">\u00bfPor qu\u00e9 hay personas que disfrutan del miedo y otras no? \u00abLa respuesta no es tan simple, sentir miedo no es solo asustarse, sino una coreograf\u00eda compleja entre cerebro, cuerpo, memoria y contexto\u00bb, asegura el neurobi\u00f3logo Jos\u00e9 \u00c1ngel Morales en este art\u00edculo con motivo de la fiesta de Halloween.<\/span><\/p>\n\n\n\n<p>El profesor del Departamento de Biolog\u00eda Celular e Histolog\u00eda de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid, el neurobi\u00f3logo Jos\u00e9 \u00c1ngel Morales, explica en este trabajo c\u00f3mo percibimos el miedo y c\u00f3mo reacciona nuestro cerebro en Halloween.<\/p>\n\n\n\n<p>Una pel\u00edcula de terror, unos pasos detr\u00e1s de nosotros o una figura que salta de las sombras aceleran el pulso y nos arrancan un grito. Hay quien busca estas experiencias cada Halloween y quien prefiere mantenerse a kil\u00f3metros de distancia. \u00bfQu\u00e9 explica esta diferencia? Un susto es, en el fondo, una respuesta primaria de supervivencia. Lo que cambia de una persona a otra es lo que su cerebro hace con \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>Cada octubre se repite la misma escena: personas que pagan por entrar en pasajes del terror o que se tapan los ojos en el cine para, segundos despu\u00e9s, echarse a re\u00edr.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 disfrutamos del miedo si nuestro organismo est\u00e1 preparado para protegernos de \u00e9l? La respuesta no es tan simple: sentir miedo no es solo asustarse, sino una coreograf\u00eda compleja entre cerebro, cuerpo, memoria y contexto.<\/p>\n\n\n\n<p>Un cerebro dise\u00f1ado para detectar amenazas<br>Imagine que camina de noche y escucha un crujido a su espalda. No necesita saber qu\u00e9 lo ha provocado para que su organismo reaccione. El coraz\u00f3n se desboca, la respiraci\u00f3n se agita y se libera glucosa en sangre. Es el cuerpo llenando el dep\u00f3sito de combustible por si toca salir corriendo.<\/p>\n\n\n\n<p>El miedo es la experiencia emocional que nace al percibir una amenaza inminente. Conviene distinguirlo de la ansiedad, que suele estar m\u00e1s ligada a anticipar un peligro futuro e incierto. En ambas respuestas juega un papel estelar la am\u00edgdala, un peque\u00f1o conjunto de n\u00facleos en lo profundo del cerebro que detecta se\u00f1ales de alarma y coordina nuestras defensas.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la am\u00edgdala no es un simple bot\u00f3n de p\u00e1nico que, al pulsarlo, genere irremediablemente el sentimiento consciente de terror. La experiencia del miedo requiere el trabajo conjunto de m\u00faltiples circuitos cerebrales, y muchas de nuestras reacciones defensivas se activan antes siquiera de que nos demos cuenta de qu\u00e9 nos ha asustado.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, gran parte de nuestros miedos son aprendidos. A trav\u00e9s del condicionamiento, podemos asociar un est\u00edmulo neutro a una experiencia desagradable. Por eso una persona teme a los perros, otra a las alturas y otra a hablar en p\u00fablico. Y del mismo modo que aprendemos a temer, tambi\u00e9n podemos aprender a sentirnos seguros y modificar esas respuestas.<\/p>\n\n\n\n<p>Dos tipos de miedo en una misma pel\u00edcula<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestro sistema defensivo est\u00e1 muy bien dise\u00f1ado y trabaja a distintas velocidades. Cuando un grupo de investigadores introdujo a varios voluntarios en un esc\u00e1ner de resonancia magn\u00e9tica para ponerles pel\u00edculas de terror, observaron algo interesante. Mientras la tensi\u00f3n y el suspense crecen lentamente, el cerebro amplifica las \u00e1reas sensoriales, agudizando la vista y el o\u00eddo al m\u00e1ximo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero cuando el asesino o el monstruo aparecen en escena, se encienden de golpe estructuras m\u00e1s primitivas: el tronco del enc\u00e9falo, el t\u00e1lamo y la am\u00edgdala. Neurol\u00f3gicamente, experimentamos dos miedos distintos: la angustia que se acumula y el sobresalto explosivo.<\/p>\n\n\n\n<p>La ciencia tambi\u00e9n ha demostrado que el cerebro responde diferente seg\u00fan el origen de la amenaza. El caso m\u00e1s c\u00e9lebre es el de la paciente S.M., una mujer que, debido a una rara enfermedad gen\u00e9tica, perdi\u00f3 ambas am\u00edgdalas. S.M. era incapaz de sentir miedo ante est\u00edmulos t\u00edpicos, como ara\u00f1as, serpientes o un atracador armado.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, cuando los cient\u00edficos le hicieron respirar aire con una alta concentraci\u00f3n de di\u00f3xido de carbono, lo que simula una sensaci\u00f3n fisiol\u00f3gica de ahogo, experiment\u00f3 un ataque de p\u00e1nico intenso. Esto nos ense\u00f1a que la am\u00edgdala procesa los peligros del mundo exterior, pero el miedo que nace de nuestras propias sensaciones corporales internas utiliza rutas cerebrales diferentes.<\/p>\n\n\n\n<p>La paradoja de disfrutar del terror \u201cal punto\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Si el miedo desencadena respuestas de estr\u00e9s biol\u00f3gico, \u00bfpor qu\u00e9 lo buscamos voluntariamente? La clave podr\u00eda estar en el contexto.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestro cerebro es lo bastante inteligente para distinguir entre un peligro real y una simulaci\u00f3n. En una casa del terror o en el cine, sabemos que estamos a salvo. Sentimos el coraz\u00f3n a mil por hora, pero sin la certeza de que nuestra vida corra peligro. Diversos estudios sugieren que esta atracci\u00f3n mezcla la curiosidad morbosa, la excitaci\u00f3n fisiol\u00f3gica y la oportunidad de aprender sobre el peligro en un entorno libre de riesgo real.<\/p>\n\n\n\n<p>De hecho, un estudio cient\u00edfico realizado en una \u201ccasa encantada\u201d descubri\u00f3 que el disfrute no crece de forma ilimitada cuantos m\u00e1s sustos recibimos. La relaci\u00f3n sigue una curva en forma de U invertida: el punto m\u00e1ximo de placer se encuentra en un nivel intermedio de miedo. Hay un \u00abpunto dulce\u00bb donde el est\u00edmulo es lo suficientemente intenso para activarnos, pero no tanto como para abrumarnos.<\/p>\n\n\n\n<p>A esto se suma la pura neuroqu\u00edmica. Aunque a\u00fan nos faltan piezas en humanos, sabemos por estudios en roedores que recordar un est\u00edmulo asociado a una recompensa puede apagar el miedo generalizado gracias a la liberaci\u00f3n de dopamina en los circuitos cerebrales. La euforia y las risas que siguen al susto podr\u00edan ser el resultado de esa recompensa qu\u00edmica por haber \u00absobrevivido\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>A los que no les gusta, la ciencia los respalda<\/p>\n\n\n\n<p>No todo el mundo encuentra placentero este c\u00f3ctel emocional. Las personas diferimos enormemente en nuestra sensibilidad biol\u00f3gica, nuestra tolerancia a la incertidumbre y la forma en que nuestro cerebro procesa la alerta. La investigaci\u00f3n actual se\u00f1ala que los mecanismos neuropsicol\u00f3gicos que hacen que unos disfruten del miedo mientras otros lo evitan son altamente individuales y complejos.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, dos personas pueden salir de la misma pel\u00edcula con sensaciones opuestas. Una habr\u00e1 disfrutado de cada sobresalto; la otra quiz\u00e1 lleve media hora deseando que termine. Sus diferencias no dependen \u00fanicamente de cu\u00e1nto miedo sienten, sino tambi\u00e9n de c\u00f3mo interpretan lo que est\u00e1 ocurriendo y de si consiguen mantener la sensaci\u00f3n de estar a salvo.<\/p>\n\n\n\n<p>En definitiva, cuando vea a alguien gritar de miedo y re\u00edrse inmediatamente despu\u00e9s, recuerde que su cerebro est\u00e1 haciendo un trabajo espectacular procesando el contraste entre el instinto y la realidad. Y si usted es de los que prefiere una noche tranquila, tiene a la biolog\u00eda de su lado: su cerebro procesa la amenaza de forma distinta y no necesita simulacros para sentirse bien.( Fuente: EFE\/XEU)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Redacci\u00f3n) Cada octubre se repite la misma escena: personas que pagan por entrar en pasajes del terror o que se tapan los ojos en el cine para, segundos despu\u00e9s, echarse a re\u00edr Ciudad de M\u00e9xico 31 de octubre de 2026.-\u00bfPor qu\u00e9 hay personas que disfrutan del miedo y otras no? \u00abLa respuesta no es tan [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":268080,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[],"class_list":["post-268079","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-pais","entry","has-media"],"jetpack_featured_media_url":"http:\/\/vertienteglobal.com\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/205419.webp","_links":{"self":[{"href":"http:\/\/vertienteglobal.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/268079","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/vertienteglobal.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/vertienteglobal.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vertienteglobal.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vertienteglobal.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=268079"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/vertienteglobal.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/268079\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":268081,"href":"http:\/\/vertienteglobal.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/268079\/revisions\/268081"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/vertienteglobal.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/268080"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/vertienteglobal.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=268079"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/vertienteglobal.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=268079"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/vertienteglobal.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=268079"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}